viernes, 29 de febrero de 2008

Ignacio Sierra: Nasho is a punk rocker

Ignacio Sierra Porros es un jovencito de sólo 18 años que ya comienza a hacerse un nombre dentro de la nueva camada de músicos chilenos. El año pasado ganó como mejor solista en el Festival de bandas escolares Plug & Play(2006-2007) que organiza el supermercado del elefantito Jumbo, lo que le permitió grabar su primer video clip, "A La Luna La Mordió Un Ratón" (tema con el que ganó el festival) y también la posibilidad de grabar en Enero pasado su primer Cd o Lp, además de tocar con un señor Eduardo Peralta y otras hierbas y lugares importantes.

Este carismático joven cultiva un estilo musical, de vestir, de interpretar y de interactuar con su audiencia que no deja indiferente; provisto de su voz y un teclado, más una banda de apoyo, se pasea -según dicen- entre el jazz, blues, y fox-trot. Como yo no cacho mucho de estilos musicales diría que es algo como lo que hizo Roberto Parra, música guachaca como dijo una muchacha por ahí; y no sólo por el sonido, porque las letras -que él mismo escribe- son picaronas, odas al amor y las mujeres, hablan de cosas simples y también tienen una crítica visión del mundo de hoy, son totales. Como decía un artículo de La Nación; suena como clásico, aunque no lo es.

Ignacio Sierra toca varios instrumentos de los que casi todos -excepto del piano- es autodidacta. Antes de dedicarse a su carrera como solista, fue parte en su época de escolar de bastantes grupos musicales, en los que hacía covers de System Of A Down, Chancho En Piedra, Los Tres, entre otros. Como él reconoce es de alma rockera, auque eso no quita que entre sus influencias haya pianistas.

Si tuviera que definirlo diría que es una mezcla entre las declamaciones de Jorge González, el show de Adanowsky (el hijo de Alejandro Jodorowsky) y la escencia -en la música y letras- de Roberto Parra, pero de la era de Eva Gómez.

Ignacio Sierra está recién partiendo, pero se huele que va a dar que hablar, va a ser de los grandes. Ojalá que con tantas buenas críticas no se crea el cuento y se ponga guevón.
Lo puede oir aquí en su Myspace.


en la sección...
Haciendo polémica rasca

Nombres de los jovenes solistas revelaciones del 2000 como Javiera Mena, Gepe y Francisca Valenzuela le son indiferentes, su música no le llega y afirma que a sus letras les falta algo.
uhhhhh, Ojo ojo con este lolito.










Javiera Mena

jueves, 28 de febrero de 2008

Jarvis Cocker: De joven nerd a estrella pop

Jarvis Branson Cocker nació el 19 de Septiembre de 1963, en Sheffield, Inglaterra -cuna de bandas como Moloko, The Human Leaguen, Artic Monkeys, entre varias. Tuvo una niñez difícil: casi murió de meningitis, enfermedad que le dejó severas secuelas en la visión, las que mitigó empotrando sus ojos verde-marrones en enormes cristales. Alto (1.82 m. dicen) y delgado se sintió condenado a ser impopular para el resto de su vida. "Llamarse Jarvis y parecer bobo no fue fácil en mi colegio". Como si esto fuera poco el padre de Jarvis -Mac Cocker- abandonó a su familia para instalarse en Sydney, Australia para convertirse en un conocido disc jockey, jactándose embusteramente de ser el hermano de Joe Cocker -reputado cantante británico (Sheffield) conocido por exitos como "You Are So Beautiful"- cuando su hijo -confezo coleccionista de zapatos- tenía tan sólo 7 años. Así fue que Jarvis creció con su madre y su hermana Saskia -quien canta un par de los primeros temas de Pulp- lo que creó en él, el interés de entender cómo piensan y de qué hablan las mujeres.


Quizá la crianza entre féminas y su impopular imagen lo llevaron a la edad de 15 años, cuando aún se encontraba en el colegio a crear "Arabacus Pulp" su primera banda de música pop para "conocer gente y ligar con chicas". A poco andar "Arabacus Pulp" (nombre que tomó después de una clase de Economía) pasó a llamarse simplemente Pulp, agrupación que era solicitada por compañeros de estudios quienes les pagaban para escucharlos tocar en las horas de almuerzo. De esta manera Pulp llamó la atención de John Peel: anfitrión de radio de B.B.C. que había ayudado a muchas bandas británicas a alcanzar el estrellato y quien les presentó la oportunidad de registrar una sesión. Es así que Cocker desechó la posibilidad de estudiar Literatura Inglesa en Liverpool University y junto con sus compañeros de banda decidió dedicarse plenamente a la música. Acertada desición, que luego llevaría a Pulp a conocer el éxito en los 90's y a Jarvis a convertirse en el ícono de la corriente del Brit Pop.

Se rumorea que el primer empleo de este músico afisionado a la reparación de artículos eléctricos fue fregando cangrejos para un pescadero alcohólico. Probablemente sea una humorada de la banda.
Jarvis escribió "A Little Soul", -del álbum This Is Hardcore (1998)- canción que habla sobre el abandono de su padre. Ese mismo año viajó con su hermana a Australia para reencontrarse con él por primera vez después de casi 30 años. Pero en el tiempo de la visita, Mac Cocker se había a ido vivir a una clase de comunidad Hippy en Darwin, Territorio del Norte, Australia. Al parecer Cocker perdonó a su padre por abandonarlos. "No siento ninguna amargura hacia él en absoluto. Le compadezco. "

miércoles, 27 de febrero de 2008

Transantiaguinos: lo que Chile aún sigue esperando, esperando, ¿y esperando? (junto con el Transantiago)

Transantiaguinos, es la serie rara que transmite Canal 13, producción que se vale del formato de: una cámara fija que muestra lo que ocurre en un determinado lugar a las misma personas que se reune en él. Al igual que su par Camera Café -serie- de Mega que expone lo que pasa frente a una maquina de café dentro de una oficina, Transantiaguinos nos muestra lo que sucede a las mimas personas que se reunen a diario en un paradero del Transantiago. Para mí esta clase de formato más que contar la historia de un grupo de gente en un mismo lugar, cuenta la historia de lo que le sucede al paradero(Transantiaguinos) y a una máquina de café (Cámera Café), pero esa es una apreciación personal y aparte.
Bueno, la serie de Canal 13 a demás de valerse del formato explicado anteriormenete, se vale de un nombre sumamente vendedor: -sobre todo en tiempos en que el sistema de transporte Transantiago es el problema a nivel capital, que vendría siendo con lo centralista de Chile, el tema país- Transantiaguinos: la serie que todo Chile espera. Estamos de acuerdo, obviamente que el título llama la atención de cualquiera que se ve tocado por esa realidad. Ahora bien, no sé si la serie trata de hacer una burla y reirse del sistema de transporte o simplemente de una serie comercial colada en la television abierta. Yo me inclino más por la segunda opción, primero porque es una serie de Nicolás López que para mi es un tipo sumamente vendedor y comercial para sus temáticas y trabajos y también, porque "el tema" Transantiago, pasa a segundo, tercer plano y hasta el no plano, ya que es nombrado casi para justificar el nombre de la serie en unas intermitentes y aisladas frases como: ¿ha pasado la 3xx (recorrido de micro)?, voy a llegar tarde, ¡me vine caminando desde hace xx cuadras!, por nombrar casi todas. Expresiones, que se desvían de lo que de verdad muestra la serie: hechos sumamente absurdos (como concursos de breakdance, ajedrez, etc, interparaderos de Transantiago para lograr alguna comodidad en el tiempo de espera de la micro), con una serie de personajes sumamente caricaturizados: un kioskero, una escolar media rebelde, un vendedor oportunista, un tipo perno, una chica linda independiente, un hombre amargado poco contento con su realidad (Ramón Llao) y una humilde asesora del hogar. Estos dos últimos personajes en interacción, para mi se roban los segundos de pantalla, sobre todo cuando el tipo que interpreta Ramón Llao discrimina a la "nana" por creerla inmigrante, ocurre un diálogo más o menos así:

- Él: ¡váyase a su país!

- Ella: pero si yo soy chilena.

- Él: eso dicen todos.

Es casi lo único que me da risa de la serie, aparte no se si a propósito o de chiripa demuestra ese sentimiento despegtivo casi propio de una buena parte de compatriotas hacia el vecino latino residente en Chile. (o en la plaza de Armas, que maraca).

Transantiaguinos se podrá tomar como una banalización de un tema que afecta gravemente a un cierto sector - gran parte- de la población capitalina, como una burla o una oportuna justificación para decir incoherencias vendedoras. De todas formas esta serie "infiltrada" (lo digo por lo rara que es) en la televisión abierta al ser tan corta (15 min apróx.), tan absurda y con aislados chispasos de genialidad, logra entretener por momentos. Si fuera más larga sería una lata.

A pesar de todo lo que he dicho casi ni la veo y prefiero Camera Café, la serie comprada al extrangero. No será taan "original", pero no se vale de un nombre vendedor, ni pretende ser más de lo que es: situaciones cotidianas, exageradas, sin mucho sentido pero graciosas.

Publicidad

Hoy día me llamó la Raquel Argandoña. Que invasivo. Me ofrecía un Kia motors y un televisor plasma de 27 pulgadas como premio de un sorteo al que podía acceder apretando solo el número 1 de mi teléfono, con un costo de $1.800, algo así. Publicidad invasiva, dentro de mi casa, porque se supone que el teléfono corresponde al ámbito de la vida más privado y uno no lo tiene para que cualquiera llame y te ofrezca cosas que uno no pidió.